viernes, 2 de diciembre de 2011

Colección de haikus propios I: Espada brillante

Una tortuga admira el cielo lluvioso
el lobo aúlla a la luna
y la ciudad ruge.

Dos rocas verdes al fondo del río
el anciano ermitaño encuentra la paz
y la muerte se le lleva.

¡Hierve! ordenó el terrateniente
los cuervos silban al festín
y la plata se derrama en carmesí.

El iluminado se reencarna
la tortuga instruye al viento
y se sirve la tempestad.

Venganza clama el pueblo
huyen los cuervos
pues la carroña se ha levantado.

El usurpador de la tierra
se remueve entre las cenizas
pues el arco de Om le ha alcanzado.

Los lobos dejan de aullar
hay una nuevo explorador en el bosque
surcará los vientos por siempre jamás.


La espada brillante que corta el viento de la primavera, apuntando al cielo

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