viernes, 28 de octubre de 2011

Ser

Miau, dijo el gato.

Se sobresaltó, pues llevaba casi diez minutos sin escuchar a un ser vivo. Bueno, a un ser orgánico. Los coches que pasaban a algo más de cuarenta por hora a su izquierda también podían calificarse de "vivos". No sólo por el movimiento. Los veía acercarse desde el horizonte, cada uno con su color, su sonido de fricción con el aire característico, y unos rostros muy humanos detrás del cristal delantero. Tal vez esos cruces de miradas, uno al volante y el otro a pie, eran el detalle decisivo, el que daba esa chispa de ser a aquellos armatostes de acero con ruedas.

Miau, le contestó al gato. 

El idioma apenas importaba en aquellas situaciones. En aquellos ratos de retiro espiritual, volviendo a casa andando mientras bajaba la borrachera, con las neuronas aún más valientes de lo normal, en medio de la ciudad nocturna, el lenguaje universal invadía cada acto comunicativo, y la vida intercambiaba información a través de cada uno de sus receptores materiales.

Ese miau humano decía muchas cosas a la vez. Los ojos amarillos del minino callejero le miraron, reflejaron la luz de la luna en un parpadeo, y se fueron corriendo calle abajo.

¿O sería verdad aquello de que los gatos tienen poderes psiónicos?

domingo, 9 de octubre de 2011

El Jinete de las Tormentas

Esta es la maravillosa historia del mágico pirata que surcaba todos los mares habidos y por haber (y los que no había, nos los inventamos). Ducho aventurero en fantásticas gestas, fiestas y tropelías, gran bailarín, pícaro, embustero, sabio malandrín, rufián para los injustos, valiente ¡y por su honor que un excelso amante!

Esta es la historia del hombre que con tres saltos y un estofado de boquerones cambió el curso de un río, mató al Emperador del Valle de las Penas con una metáfora y, de paso, no se llevó a la princesa, sino a una cabra braquiosauria.

Primo lejano (y cercano en los momentos de llanto) de Tom Bombadil, que le enviaba todos los años por correo expresso urgente en un pegaso verde con una pegatina de "Muy Frágil" una caja de risas de niño que después él mismo repartía por todas las islas por las que pasaba (y el pegaso verde le invitaba a licor de avellana en los cumpleaños de sus hijos).

Le llamaban Ajenjo muy a menudo, Armengol en las islas de de los hombres-barracuda y Wend (All-in!) cuando ganaba a póker a los elfos de la Isla Pelada. Pero solo su madre sabía que en realidad se llamaba Segismundo Pancredo de Miguel.

Pero lo que es más impresionante de este héroe contemporáneo y espontáneo es su barco alado anfibio propulsado por pedo de duende (con olor a canela).

Y aquí, por fin, comenzamos su legendaria historia: Una oscura noche sin luna, metiéndole el dedo en el ojo a una tormenta de Informe de Ventas del periodo fiscal 2010-2011 de la sucursal 46B/z80, Departamento de...

Los pasos del jefe se alejaron por el pasillo de la máquina del café y, pasado el peligro, el triste oficinista volvió a soñar.


sábado, 8 de octubre de 2011

Gloria

¡Hacia la gloria! -gritaron mil gargantas al cielo.

La horda de armaduras negras marchaba a paso ligero, en perfecta formación de cuña, sin que sobresaliese apenas ningún soldado por los extremos, como si alguien hubiera metido cientos de hormigas en un molde de cristal.

La rabia impulsaba sus brazos y piernas en la marcha, esa la sed de venganza, ese furor que se desata por las venas cuando se sabe que correrá la sangre; eso era lo que los empujaba hacia el acantilado.

Y al fondo del acantilado les esperaba ella. La bestia legendaria que había engañado y torturado a tantos héroes a lo largo de miles y miles de años. Les llamaban Legión, porque eran muchos. La Legión pasaría a formar parte de las canciones. Los reinos temerían su leyenda, y los niños soñarían con ser como ellos a lo largo de las siguientes eras. Nadie podía vencerlos. Ni siquiera la bestia.

-Pero... ¿realmente nos ha hecho nada ese bicho?

La Legión paró en seco.

Después de la sonada paliza, la marcha siguió. Ahora otra voz distinta:

-Eso de lanzarnos por un precipicio para caer encima de una serpiente gigante que no nos ha hecho nada solo para hacernos famosos y tal... ¿No es un poco... no sé, raro?
-Eso decía yo antes... ¿Tiene esto algún sentido? -dijo el primer apalizado, y escupió un diente.

La Legión se detuvo.

Ahora dos cabezas decoraban la pica del general en la punta de cuña de la formación.

Y por coraje, ira, venganza, ego, soberbia, estupidez, por todas esas cosas les conocerían siglos después tras esa gesta. Ellos mismos lo llamaban gloria. Porque solo ellos tenían razón, solo ellos conocerían la verdad, y por ella luchaban. Sí...

Y el ejército se lanzó por el precipicio, como una manada de lemmings, apuntando con sus lanzas hacia el suelo para clavarse en el cuerpo del monstruo cuan avispones negros.

Y por coraje, ira y holocausto ante el rojo amanecer, murieron en los riscos. Por las canciones.

Y la serpiente, sonriendo, se mordió la cola.