lunes, 30 de mayo de 2011

Ánima

A ras de suelo morí
a ras del cielo se secaron mis ojos
a ras del viento mis oídos se cerraron
a ras de la tierra húmeda, mis dedos tiesos

Guárdate el pecho
un arpa de plata
se parten sus cuerdas a cada instante
y sus dedos se apagan

Clama con tu pecho a los cielos
clama a los vientos
clama a los mares y huertos
pues cuando la mente se va, solo el corazón se queda

Allá, a ras de las estrellas.

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